Una competencia docente es una serie
de conocimientos teórico-metodológicos y disciplinares contenidos en el plan y
programas de estudio de educación; para
seleccionar estrategias de planificación y evaluación orientadas a la mejora de
los procesos de enseñanza-aprendizaje.
En el mundo glogalizado en el que vivimos se hace necasario replantear las estrategias que utiliza el docente en su participación en el proceso de Enseñanza-Aprendizaje a fin de obtener mejores resultados, lograr captar la atención de los estudiantes tan dispersos y tecnológicos, que pertenecen a otras generaciones y requieren de una mayor atención por parte del maestro.
Las competencias básicas que requiere
todo docente, según Hernández Carlos Augusto, son el conocimiento del
“contenido de su enseñanza y el modo como ese contenido puede tener sentido
para el estudiante; el docente debe saber hablar en un lenguaje comprensible y
promover el diálogo con los estudiantes (es decir, debe saber comunicar y
generar comunicación); el docente debe ponerse de manifiesto como quien se pone
frente a los alumnos para mostrar y entregar lo que tiene y quiere y; el
docente debe plantear y obedecer unas reglas de juego claras en su relación con
los estudiantes y estar dispuesto a discutir esas reglas".

En la misma perspectiva Alywin Mariana señala que “Hoy día
necesitamos a nuestros docentes apropiándose del mejor conocimiento disponible
sobre la educación, con capacidad autónoma para actualizarlo y recrearlo.
Tampoco se trata de un mero desafío cognitivo. Es deseable una vocación y un
compromiso afectivo con una tarea que es social y que tiene que ver con la
formación de personas. Es, finalmente, un desafío práctico: requiere capacidades. Las habilidades y los desempeños
son imprescindibles tanto como los conocimientos y las aptitudes.”